
Un paciente de 30 años con una compleja malformación arteriovenosa cerebral fue intervenido exitosamente por el equipo especializado del servicio de Neurología Clínica y Quirúrgica del Hospital Cuenca Alta Néstor Kirchner, utilizando la técnica de doble olla a presión trasvenosa modificada, recibiendo el alta a los siete días de la operación.
La complejidad del cuadro que presentaba Ariel al ingreso al hospital fue definida por el doctor Sebastián Veloso, coordinador de la Unidad de Neurocirugía Intervencionista Endovascular, como “una malformación arteriovenosa pontocerebeloso derecho de difícil acceso para neurocirugía convencional y de alta dificultad técnica para lo que es neurocirugía endovascular”.
De allí que el tratamiento quirúrgico indicado y resuelto por el equipo intervencionista que integra con la doctora Daiana Federico, médica neurocirujana, fue “realizar un abordaje endovascular con la técnica de doble olla a presión trasvenosa modificada, procedimiento de ingreso venoso, por la yugular derecha y por vía arterial a nivel femoral y radial, que nos permitió llegar a la malformación e inyectar líquidos embólicos ocluyendo la malformación y evitando posteriores complicaciones como una ruptura o ACV isquémico”.
Los signos y síntomas de una malformación arteriovenosa cerebral pueden aparecer a cualquier edad, pero suelen presentarse entre los 10 y los 40 años. Con el tiempo, las malformaciones arteriovenosas pueden dañar el tejido cerebral. En ocasiones poco frecuentes, las malformaciones arteriovenosas cerebrales pueden ser un rasgo hereditario.
Ariel recodó que todo comenzó el 8 de abril cuando “estaba con mi señora, tomando mate, y de repente se me nubló la vista, tuve vómitos, dolor de cabeza, y en la nuca. Luego me hicieron estudios para detectar el problema”.

Emocionado y a siete días de la compleja y riesgosa neurocirugía, junto a su padre antes de retirarse el HCANK, destacó que “luego de buscar lugares para mi intervención, encontré al Hospital Cuenca Alta y al doctor Sebastián Veloso, quién se ofreció a operarme, y se dió el milagro”.
“Le agradezco de todo corazón a él, al Hospital Cuenca Alta y a toda la gente. De a poquito tengo que recuperar mi vida de vuelta y lo hice más que nada por mis hijas”, señaló Ariel mientras imaginaba el encuentro con su familia en Quilmes.
Pero el éxito de la intervención y recuperación de Ariel fue un resultado del trabajo conjunto e interdisciplinario de los equipos profesionales y técnicos del HCANK que integran los servicios de Neurocirugía Endovascular, Terapia Intensiva, Cuidados Generales, Enfermería y Kinesiología.
En ese sentido, destacó la labor del servicio de Terapia Intensiva “para poder controlar todos los parámetros neurológicos de la tensión arterial, la glucemia, que entre otras cosas le permitió al paciente tener una pronta recuperación”.
Finalmente, Veloso recomendó que “cualquier trastorno neurológico, trastorno en el habla, en la movilidad o un dolor de cabeza intenso, deben concurrir al hospital más cercano”, subrayando la inmediatez de la consulta en “tiempo es cerebro”.