Exitoso tratamiento de un aneurisma aórtico de gran tamaño en el HCANK


Un equipo especializado del servicio de Cardiología del Hospital Cuenca Alta Néstor Kirchner, llevó a cabo con éxito el tratamiento endovascular de un aneurisma de aorta abdominal de gran tamaño, asociado a un aneurisma de la arteria ilíaca primitiva izquierda. El procedimiento estuvo a cargo de los doctores Pablo Olmedo, Rodrigo Sánchez y Bernardo Seró, de la unidad de Hemodinamia del HCANK. El paciente recibió el alta a las 48 horas.

Un paciente de 63 años, con antecedentes de tabaquismo severo, hipertensión y diabetes, presentaba un elevado riesgo de ruptura debido a la gran dimensión del aneurisma aórtico (80 mm de diámetro), asociado a un aneurisma de la arteria ilíaca primitiva izquierda de 33 mm, situación que presenta alta mortalidad si no es diagnosticada y tratada a tiempo.

“Luego de evaluado, el aneurisma aórtico se trata con diámetros mayores a 55 mm, definimos una estrategia endovascular adaptada a su anatomía y antecedentes, que nos permitió excluir ambos aneurismas de la circulación desde el interior de las arterias, sin necesidad de realizar una apertura abdominal”, destacó Rodrigo Sánchez, médico especializado en cirugía vascular periférica y endovascular del HCANK.

La intervención a cargo de los doctores Pablo Olmedo, jefe de la unidad de Hemodinamia, Rodrigo Sánchez y Bernardo Seró, cardiólogo intervencionista, comenzó con la evaluación diagnóstica angiográfica inicial para constatar el aneurisma abdominal y el aneurisma ilíaco izquierdo. Posteriormente, se procedió a la apertura del dispositivo ramificado iliaco, luego del cuerpo principal de la endoprótesis aórtica abdominal y finalmente la apertura de las extensiones ilíacas.

Un aspecto fundamental del procedimiento fue la colocación de un stent a través de la rama del dispositivo Iliac Branch en la arteria hipogástrica (o ilíaca interna) izquierda.

“Esta maniobra -detalló Sánchez- garantizó la preservación del flujo sanguíneo de la misma, que aporta sangre a los órganos de la pelvis, a los músculos glúteos, y contribuye a la función sexual”.

“Antes de la disponibilidad de estos dispositivos ramificados -agregó- el tratamiento endovascular requería la embolización (cierre) de esta arteria para evitar que siguiera llegando sangre al aneurisma, alternativa que todavía se utiliza en anatomías desfavorables y que puede presentar complicaciones como dolor glúteo al caminar, alteraciones de la función sexual u otras más severas”.

El control angiográfico final confirmó la exclusión completa tanto del aneurisma aórtico abdominal como del aneurisma ilíaco, conservando de manera óptima la irrigación de la arteria hipogástrica izquierda.

Finalmente, Sánchez señaló que “gracias a la precisión del abordaje de alta complejidad, el paciente evolucionó favorablemente y recibió el alta médica a las 48 horas sin complicaciones”.

El equipo de profesionales y técnicos lo completaron Valentín Latorre (anestesiólogo), Marcela Pérez y Sebastián Álvarez (enfermería), Alejandro Celis (técnico de hemodinamia) y Álvaro Tierno Carboneti (instrumentador quirúrgico).

Este caso resalta nuevamente la importancia de la detección temprana mediante ecografías abdominales en el marco de las campañas de control que realiza la institución, permitiendo a las personas con factores de riesgo o antecedentes familiares planificar el tratamiento de forma oportuna antes de la aparición de eventos críticos.